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28 feb 2009

Preferimos al antiguo inspector Clouseau

El título 'La pantera rosa 2' puede llevar a pensar que la que se estrena esta semana corresponde a la segunda y no a la undécima vez que alguien traslada a la pantalla las aventuras del inspector Clouseau. Más importante que el diamante gigante, monigote animado o bollito hipercarbohidratado al que hace alusión el título es el torpe agente de la ley francés que ya han encarnado siete actores distintos. El último de ellos, Steve Martin; el primero, Peter Sellers. Nosotros nos quedamos, claro, con el inmortal intérprete de 'El guateque'.

Lo decía el propio Steve Martin a su paso por Madrid hace unos días: "Peter Sellers es el gran maestro de la comedia". Entonces, ¿por qué alterar el legado del gran cómico y enfangarlo pasándolo por el aro de la democracia infantil vía sucia taquilla? Martin lo justifica diciendo: "Clouseau es como Hamlet; muchos lo han interpretado antes que yo y muchos tomarán el relevo después".

Tiene también palabras airadas para explicar por qué se ha pasado de la comedia surrealista de los 80, en la que estuvo ligado a Carl Reiner y al 'Saturday Night Live', al cine palomitero más desprejuiciado: "Ahora es el momento. No veo nada de malo en hacer cosas para niños o para grandes audiencias. Me honra ser cómico, me lleve a donde me lleve". Y entonces suelta la bomba: "'La Pantera Rosa 2' tiene momentos de alta y baja comedia". Luego lo admites, Steve...

No es que no nos guste Martin y, desde luego, no es que estemos en contra de todo el cine comercial, es sólo que parece que no van a volver sus tiempos de gloria de antisistema abridor de nuevos caminos en la comedia americana. Como su penúltima franquicia, se ha 'adocenado'. Algo que nunca le pasó a Sellers. Por ello, y un poco como tirón de orejas al protagonista de la cartelera de esta semana, te damos ocho razones por las que preferimos al primer Clouseau (sin separar a persona de personaje):

Sellers Vs. Martin

Steve Martin ataviado con la medalla al mérito que consiguió en la primera parte.

  1. La media de puntuación de las cinco 'Panteras Rosas' de Sellers en iMDB es de 7,2 (Notable). La de las dos de Martin, 4,8 (Insuficiente).
  2. Sellers fue nominado a tres Óscares, dos por sus actuaciones en 'Bienvenido Mr. Chance' y '¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú' y otro por su labor de director en el corto 'The Running Jumping & Standing Still Film'. Además, consiguió el Globo de Oro por 'Bienvenido Mr. Chance' y fue nominado a ese mismo premio en otras cuatro ocasiones. Steve Martin nunca ha estado nominado al Óscar y, pese a que sí ha sido finalista al Globo por 'Dinero caído del cielo', 'Dos veces yo', 'Roxanne', 'Dulce hogar... ¡a veces!' y 'Vuelve el padre de la novia (Ahora también abuelo)', nunca lo ha ganado.
  3. Directores como Stanley Kubrick (dos veces), Blake Edwards (seis veces), John Huston, George Roy Hill, Vittorio de Sica o Hal Ashby (dos veces) requirieron los servicios del inglés. Martin puede presumir de haber estado a las órdenes Carl Reiner, Ron Howard, Frank Oz, John Hughes, Lawrence Kasdan o David Mamet. También grandes, pero no tanto.
  4. Sellers se pasaba de la comedia al drama con gran facilidad. Tan recordados son sus desvaríos cómicos (siempre aderezados con un punto de 'gentlemen') como, por ejemplo, su pederasta Clare Quilty de 'Lolita'. Uno de los muy pocos asaltos de Martin al cine serio fue la fallida 'Grand Canyon', una especie de madre putativa de 'Crash', para la que se dejó barba (blanca, claro).
  5. Peter Sellers fue fruto de un homenaje en la película biográfica que llevó por título 'Llámame Peter' (Stephen Hopkins, 2005). Su replicante americano también tiene un punto 'cool', no lo vamos a negar: Aparte de actor es guionista (ha participado en el libreto de hasta 13 largos), escritor (13 libros, entre ellos, su autobiografía) y músico (ganó un Grammy en 2002 a la Mejor Interpretación Instrumental de Country)
  6. Por lo que se deduce del biopic de Sellers, éste era un dictador tanto en su vida profesional como en la personal, que solía actuar con altivez y despotismo sacando los pies del tiesto con frecuencia. Una de las mayores salidas de tono que recordamos de Steve Martin nos afecta muy próximamente: cuando fue maestro de ceremonias en los Óscar de 2002 hizo un grotesco juego de palabras en el que relacionó el título de la película 'Blow' —que por aquel entonces tenía en cartel nuestra flamante Pe al lado de Johnny Depp— y su significado coloquial ('mamada'). Le llovieron críticas por todos lados. Muy mal, Steve.
  7. El Clouseau original, al igual que su compañero de quinta Jerry Lewis, se hizo popular por interpretar varios papeles en una misma película, tradición que luego heredaría Eddie Murphy. Hasta en nueve filmes distintos (además de en muchas series) Sellers interpretó dos o más roles, siendo su cumbre más reconocible '¿Teléfono rojo?...' y 'Camas blandas, batallas duras', la más abundante (seis personajes a la vez). Por su parte, Martin fue autor del guión, que adaptó su propia novela 'Shopgirl', además de productor y protagonista de aquella cinta, quizá lo mejor que ha hecho en las últimas dos décadas.
  8. 'El guateque' es una de las comedias mejor valoradas del siglo XX según la mayoría de compilaciones críticas especializadas. Para Rotten Tomatoes y para el propio Martin, lo mejor de su propia filmografía es 'Mejor solo que mal acompañado'.

La verdad es que esta escena de Martin sí que es bastante divertida



Las 'Panteras Rosas' de Peter Sellers

Las 'Panteras Rosas' de Steve Martin

Los otros Clouseaus

  • Alan Arkin en: 'El rey del peligro' (1968). En rigor es el único Clouseau de entidad aparte de Martin y Sellers. La suya fue la tercera película basada en el personaje, que volvería a las manos de Sellers en el 75 ('El regreso de la Pantera Rosa').
  • Andy Scourfield en: 'El hijo de la Pantera Rosa' (1993). Nadie ha visto las escenas en las que sale este actor desconocido con sólo una película más en su haber. La razón: era demasiado peregrino incluir al fantasma de Clouseau en una película que trataba de un hijo del inspector al que nunca se había hecho alusión en la saga. Blake Edwards había perdido completamente el pulso —lo que se demuestra con la elección de Roberto Benigni para el papel principal—, pero tuvo el buen juicio de mantener al icono al margen en el último momento.
  • Roger Moore en: 'La maldición de la Pantera Rosa' (1983). En esta ocasión nos encontramos ante un cameo paródico en el que Moore, en plena efervescencia de popularidad bondiana, se hace pasar por el gendarme tras una operación de cirugía estética.
  • Lucca Mezzofanti (Clouseau a los 8 años), Daniel Peacock (a los 18 años) y Daniel Farrell (de soldado en la II Guerra Mundial) en: 'Tras la pista de la Pantera Rosa' (1982). Además había imágenes de archivo descartadas de otras películas en las que podemos ver al propio Sellers, que había fallecido en 1980. Del cerdo, hasta los andares.

Y además

8 jun 2008

TV: Los Simpsons - La hora chanante = South Park


Los Simpsons

Odio a a Los Simpson. O a Los Simpsons. Nunca he sabido si son en singular o en plural. Sé que son amarillos, supuestamente corrosivos y eternos. Nadie es tan inmortal como ellos. Siempre están ahí. Indefectiblemente, desde 1989, Los Simpsons colonizan mi televisión. Primero fue a las 22:00, los jueves por TVE 2, antes de ser La 2. Se anunciaban en la Teleindiscreta como "dibujos animados para adultos". Y sólo los padres más liberales y modernos permitían quedarse a sus vástagos despiertos hasta tarde para verlos. Luego Antena 3 compró los derechos y desde entonces los han programado una y otra vez, una y otra vez, y otra vez y otra.

Ya no me molesta porque ya no veo la tele. Antes la encendía a cualquier hora y estaban. Y me daba la sensación de que siempre era el mismo capítulo. Porque las bromas eran parecidas, las situaciones similares, los personajes igual de tontos siempre. Lo que caracteriza a Los Simpsons es que están protagonizados por tontos. Incluso Bart es un tonto de campeonato. Iba de pillo pero de repente se convirtió en travieso. Homer era el típico hombre de clase media borracho, irrealizado en su labor profesional y vago. Pero un día, allá por la segunda o tercera temporada, se convirtió en el tonto más grande de la galaxia.

No dudo que hay una gran crítica social detrás de tanto énfasis. No quiero afirmar que Matt Groening no sea un gran creador de personajes o de historias –son casi calcadas, pero sus absurdas puestas en escena la verdad es que son ingeniosas-. Aún así, a mí no me engancha. Siempre he sido un acérrimo defensor del cambio del sentido del humor global a partir de finales de los 80. Creo que si no hubiéramos tenido Cheers, Frasier, Friends, Seinfeld o Los Simpsons, la screwball comedy nos seguiría pareciendo brillante. Porque transgredieron. Porque se saltaron los tabúes de lo políticamente correcto y porque flirtearon con el surrealismo. Ya habían abierto caminos a ese respecto los hermanos Marx, Peter Sellers, Woody Allen o los Monty Python, pero los postochentistas lo consolidaron y lo teletransportaron a las sobremesas de todo el mundo sin ningún tipo de desembolso monetario. Ni canon. Ni hostias.

Aprecio el cambio en el sentido del humor que propiciaron Los Simpsons, pero ya observé, ya analicé, ya desterré. Me sirvieron para darme cuenta de que la comedia buena era la de Wilder, no la de Howard Hawks. La que te puede producir una montaña rusa de sensaciones a lo largo de 90 minutos, no la que te dibuja una sonrisa condescendiente y tonta mientras observas a Cary Grant y a Katherine Hepburn saltando de malentendido a malentendido mientras buscan leones o dinosaurios o qué sé yo. Sonrisas y lágrimas eran las que producían El apartamento, Irma la dulce o Bésame tonto. Se pueden ver mil veces y aún así no se agotan. Y eso no pasa con nuestros amarillos amigos.


La Hora Chanante

Tampoco creáis que soy un gran amigo del surrealismo, no soy chanante. Odio a los chanantes y a toda la cultura de lo atontado. No me gusta usar sus frases. Las entiendo, sí, pero me crespan los nervios. Siempre digo que van 20 años por delante y que no soy capaz de entender su genialidad. No me defenestréis. Me hacen gracia los Testimonios (Ahmadineyad el que más) como a todo hijo de vecino y admito haberme aprendido el rap del payaso, pero no se me caen los anillos cuando digo que a pesar de tener casi todos los capítulos en mi casa no me he parado nunca a ver ninguno de ellos. Nunca desplazan a una buena peli ni a un capítulo de South Park.





South Park

South Park, esos sí. Esos me ponen de buenas siempre. Abusan de sus cosas judías, de su humor local, y tienen algunos personajes aburridos (reconozco que el Señor Mojón es peor que el peor personaje de Los Simpsons), pero siempre abren nuevos caminos. Todos reciben bofetadas a mano abierta propiciadas por su creador Trey Parker. Hasta su amigo y productor George Clooney se llevó lo suyo. A tumba abierta. Esa parece ser la declaración de principios. Los niños de 8 años son como Cartman, Stan, Kyle y Kenny, no como Bart y Lisa. Se preguntan de dónde vienen los niños o si existe el hada de los dientes, buscan ingenuamente tácticas que les ayuden a enriquecerse sin mucho esfuerzo y pueden llegar a ser seducidos por Charles Manson debido a su inocencia. Y son malhablados porque copian lo que oyen de sus mayores. Habrá quien me llame incoherente por condenar la monotonía de Los Simpson y no condenar el que siempre muera Kenny. Pero es que me parece una de las ideas más brillantes con las que jamás me he encontrado.