20 oct 2008

Happy, un cuento sobre la felicidad (Mike Leigh, 2008)


Hay dos extremos poblacionales que padecen efectos antagónicos cuando contemplan cine feliz. Están quienes empatizan, se empapan y recargan de mensajes positivos su disco duro cerebral: son los 'happies' de la vida. Por otro lado, los densos, los que están de vuelta, sufren urticaria sólo con oír palabras como 'Cinema', 'Paradiso', 'Vida' o 'Bella'. El cine bienintencionado y edulcorado no ha de ser sinónimo de cine estúpido o vacío. El mero hecho de no contar con acidez o mala leche no tiene que significar, por favor, no ha de significar, que nos embrutezcamos, caso de que nos evadamos durante un par de horas. Cínicos del mundo, dispersaos, que viene Poppy.

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