21 oct 2009

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (Daniel Alfredson, 2009)


Etxea y Moreno escogieron 'La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina' como Cinefilifobia de esta semana porque a uno le encantó la primera adaptación y al otro le dejó tibio. Ahora ambos coinciden en suspender a su secuela.

La reseña de Dr. Etxea

La primera entrega cinematográfica de 'Millenium' me gusto tanto que defendí aquella película frente a quienes denigraban el relato de éxito y todas sus secuelas. Agradezco a su director, Niels Arden Oplev, que fuera la puerta para sumergirme cómodamente en los otros dos libros de Stieg Larsson. En menos de tres semanas me leí sus 1600 páginas. Por más que no se trate de gran literatura, aquel furor, cualquier furor con la lectura, convierte esa época de tu vida en un momento exclusivo y fascinante. Tengo que reconocerlo, la película 'Los hombres que no amaban a las mujeres' me permitió durante mis días de lectura posteriores, saber dónde estaba la trama y qué pintaba cada personaje en aquellas rocambolescas situaciones. Todo esto gracias a aquella producción sueca que aprovechaba del tirón de la novela y de la fama tardía de su autor para conquistar espectadores en todo el mundo.

No puedo decir lo mismo, sino todo lo contrario, de esta segunda entrega. Salvo una relación confusa de hechos, mafias, crímenes y sucios recovecos de la política de Estado, poco tiene que ver 'La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina', dirigida por Daniel Alfredson, con la segunda entrega literaria de 'Millenium'. Al menos, si nos atenemos —y esto es lo esencial— a la emoción que nos atrapa, aunque la segunda novela sea quizá de las tres la más floja.

Si el espectador va con ella leída no le aporta nada y echa en falta toda la magia fílmica de 'Los hombres que no amaban a las mujeres'. Y ello a pesar de que Noomi Rapace sigue siendo la maltratada hacker Lisbeth Salander y Mikael Nyqvist encarna, como en la primera, a Michael Blomqvist. Esto es grave porque uno va al cine sobre todo para ver en la pantalla a Lisbeth. Lo siento pero quien antes despertaba pasión y complicidad ahora resulta una marginal más bien anodina aunque sea —ya digo— la misma actriz. En eso consiste la función del director, en saber sacar lo mejor de sí de sus intérpretes. ¡Qué le vamos a hacer!

El caso es que me aburría viéndola y pensaba "a lo mejor como ya sé lo que va a pasar, no me interesa". Pues no, enseguida salí de mi error. Cuando salí de la proyección para la prensa, los que no la habían leído se habían aburrido tanto como yo y encima no se habían enterado de nada.

¿Qué más puedo añadir cuando el mundo se divide entre los que han leído, o no lo han hecho, la trilogía de 'Millenium'? Bueno entre estos últimos hay una subdivisión fundamental: quienes estamos encantados de haberla devorado y los que la consideran un desdeñable best-seller. Cada uno sabrá dónde se sitúa. Después de lo dicho, espero que quede claro que no puedo recomendar 'La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina'. Mucho me temo que el tercer 'Millenium' —llegará en 2010— será parecido a esta segunda entrega porque, según sabemos, está realizada con los mismos criterios de serial televisivo que la segunda. Ya veremos.

Valoración: 4/10

La reseña de Alberto Moreno

He leído los libros de Larsson y, al contrario que al doctor Etxea, no me parecen maravillosos. No puedo negar que enganchan, pero al margen del tratado de ética periodística que supone el primero no les veo mayor enjundia. Ah, me parece más vibrante el segundo, que conste. Y ahora, como diría Forrest Gump: Y eso es todo lo que tengo que decir de literatura en esta reseña. A partir de aquí paso a explicar por qué esta secuela no es, en mi opinión, una gran película.

La ortodoxia cinematográfica habla de principio, nudo y desenlace. Habla también de al menos dos puntos de giro que sirvan de detonantes para que la acción no se estanque y de un final catártico o reposado (esto es opcional dependiendo del efecto que se busque causar) que abroche la historia. Pues bien, todos estos preceptos a los que se ciñó Oplev con más oficio que brillo en la primera entrega son cruelmente pisoteados por las prisas de Daniel Alfredson —el suplente—, que acaba presentando a la audiencia un síncope de montaje absolutamente arbitrario y sin espacio para la emoción. "Deprisa, deprisa, que no podemos tardar más de dos horas en contar lo que pone en el guión", debió pensar.

No veo como Etxea tanto problema en lo interpretativo o en la planificación de las escenas, y sí un absoluto desinterés por la sucesión lógica de los acontecimientos. Contando con la complicidad de la audiencia, los personajes aparecen en pantalla, identificándose con nombre y apellidos, eso sí, no sea que se confundan unos con otros, pero siendo del todo intercambiables como jugadores de futbolín. Dicen su línea y a casa. Al margen de Mikael y Lisbeth, a los que todos debemos conocer ya, nadie nos deslumbra con un mínimo discurso o rasgos diferenciadores. Todos zombies.

Cuando dentro de 20 años revisemos en nuestro televisor TDT de triple pago accionado por ondas cerebrales este telefilme comprimido, pocos recordarán que el éxito que cosechó su punto de partida literario fue un boom exagerado porque el paso del tiempo es cruel con los libros superventas. Sólo observaremos distraidamente lo que escupen nuestras futuristas ondas catódicas y diremos, "Bah, otra de esas de echar la siesta".

Valoración: 2/10

Ficha técnica

  • Título original: 'Flickan som lekte med elden'
  • Dirección: Daniel Alfredson
  • País: Suecia
  • Año: 2009
  • Duración: 129 minutos
  • Género: Thriller
  • Guión: Jonas Frykberg (Novela: Stieg Larsson)
  • Producción: Yellow Bird Films / Nordisk Film / ZDF Enterprises / Sveriges Television
  • Interpretación: Noomi Rapace, Michael Nyqvist, Lena Endre, Georgi Staykov, Per Oscarsson, Sofia Ledarp, Hans Alfredson, Annika Hallin, Micke Spreitz, Paolo Roberto
  • Fotografía: Peter Mokrosinski
  • Música: Jacob Groth
  • Tráiler de la película

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