22 ene 2009

Pe y la Academia sin sentido del humor


El significado etimológico de Cine no hace alusión ninguna al entretenimiento ni a la diversión. No hay una sola de las siete acepciones que baraja la R.A.E. que apelen a la desconexión ni a la ligereza y, por ello, caben fundadas sospechas de que los Académicos de Hollywood han elegido sus propuestas de este año con el tocho en la mano.

La margarita de si "Pe, sí", si "Pe, no" tenía el número pronosticado de pétalos impares y ha sumado con 'Vicky Cristina Barcelona su segunda candidatura a los Óscar'. A nadie sorprende después de todos los meses que lleva recogiendo galardones (National Board Review, Críticos de Nueva York y Los Ángeles...). No le acompañará Bardem, al menos como profesional, que, quizá, si siguen de buenas para el 22 de febrero, le coja la mano cuando sea una de las cinco enfocadas en la ya habitual multipantalla. Amy Adams (después de la catalogación de Kate Winslet en 'The Reader', ganadora en los Globos de Oro, como Mejor Actriz Principal) será su más dura rival. Porque a Penélope la Academia no le debe ningún Óscar (recordemos esa patraña de autoayuda de "Ya es un premio estar nominado"). El de 'Volver' era de Helen Mirren por derecho propio y si es por golpear veces a la puerta, la Adams sufrió un agravio histórico al no meterse entre las cinco finalistas el año pasado por 'Encantada'. Su labor es la de dignificar a las idiotas en el cine. Eso sí, nos queda el consuelo de que su carrera de premios es más discreta este año que la de nuestra 'jamona'.

Somos españoles. A pesar de que en las últimos 26 años hemos recogido 4 estatuillas a la mejor película extranjera, una al guión y la de Javi del año pasado como mejor secundario con pelo 'atazonado', es un lujo que la seria industria se siga acordando de nosotros, y más si es por un papel que tiene la mayoría de sus líneas en castellano. Y porque el reuerdo español era perentorio, les informo con el texto ya un poco avanzado de que la película con más posibilidades de llevarse el estilizado figurín (bañado que no macizo —crisis—) a la mejor película del año pasado es 'El curioso caso de Benjamin Button' o, lo que es lo mismo, la historia de un Forrest Gump menguante vista por David Fincher. No cuenta con la transgresión habitual del director de 'El club de la lucha', pero sí, de nuevo, con un Brad Pitt que lleva reivindicando su puesto entre los respetados desde que en 1995 '12 monos' demostrara que no es sólo un guapo dúctil. Gwyneth Paltrow, Julia Roberts y Catherine Zeta Jones ya tuvieron su frívola recompensa y no era muy de recibo guardar mucho más tiempo a Pitt en la despensa.

La segunda mejor situada, 'Slumdog Millonaire', que parte con 10 posibilidades y cuenta el vuelco que le da a vida a un joven pobre de Bombay su participación en el programa '¿Quiere ser millonario?'. Dicha premisa sumada a un toque de realismo mágico da lugar a un drama sembrado de momentos amables. Emocionante y romántico, sí, pero con un trasfondo de brutal pobreza detrás. El director de 'Trainspotting' metido en un maravilloso berenjenal oriental, esta vez sin ayuda de actores arios.

Lo grave, revisando, es que no hay comedias puras en los puestos de cabeza. Por ello, la mejor película de 2008 será un drama. De hecho, para quienes aún tengan fe en estos premios, que son como Papá Noel, tanto más ilusionantes cuanto menos picardeado se está, las cinco mejores películas de 2008 son dramas: una sobre lo difícil del matrimonio, otra sobre lo difícil de hacerse más joven con el paso del tiempo, otra sobre los problemas que trae el enamorarse de una nazi, otra sobre lo complicado que es que te tomen en serio cuando eres artista de variedades y quieres entrevistar a un ex presidente corrupto.

Ni rastro, entre los trozos más grandes de la tarta, de 'Escondidos en Brujas' (guión original no es demasiado consuelo con el repartazo increíble y ninguneado con que cuenta), 'Quemar después de leer', la prueba de que los Coen saben hacer cosas todavía sin ponerse coñazos, o 'Vicky Cristina Barcelona' (ni en los chistes ovetense-catalanes de Woody se han fijado). ¿Tanto costaba nominar a Sally Hawkins, que ganó el Globo de Oro? Ni rastro de la 'Pequeña Miss Sunshine' de 2006 o de la 'Juno' de 2007. Parece ser que las experiencias de los útlimos diez años, cuando les ha dado por ponerse sonrientes a los académicos, caso de 'Shakespeare enamorado' (1999) o 'Chicago' (2003), brutalmente devaluadas por el paso del tiempo, han hecho que tiren hacia lo seguro, es decir, hacia el nudo en el estómago. Ha faltado más valentía incluso a la hora de apostar por la revolución Wall-E, presente en las listas de todos los críticos del mundo. Nadie hubiera discutido su presencia al lado del plomo academicista mencionado, diseñado con tiralíneas, estrenado en las vísperas. No es peor que 'La Bella y la Bestia', que en 1992, marcó todo un valiente hito al ser nominada como Mejor Película.

Y ahora hablemos de Clint Eastwood, quien desde que en 2004 fuera nominado por 'Mystic river', no se había perdido una sola gala (ni como Mejor Director ni como Mejor Película) si ese año había estrenado. Al año siguiente de su tragedia pederasta fue 'Million dollar Baby', por la que consiguió dos estatuillas, y dos años después, 'Cartas desde Iwo Jima'. Este año ni con 'El intercambio' ni con 'Gran Torino' ha conseguido hacerse un hueco. Aunque de haber entrado se habría multiplicado la tasa de drama que venimos denunciando desde el comienzo del artículo. Esta claro que nunca llueve a gusto de todos.

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