21 ene. 2010

De cómo un francés paseó por el alambre y se salvó

'Ricky' (Francois Ozon, 2009).


SPOILER Los que no vayan avisados pueden enloquecer a la altura del minuto 50, cuando el bebé francés hijo de Alexandra Lamy (que, estoy seguro, pide desnudarse por contrato como la Verdú, la Abril o la Watling) y Sergi López (que hace de Sergi López y le sale, como siempre) se convierte en un 'Tobi' versión 2.0. FIN DEL SPOILER.

Ozon, que prefiere morir a no reinventarse vez tras vez, juega al realismo mágico y, en mi opinión, sale triunfador. Pero es que a mí nada me parece más divertido que una cadencia típicamente francesa (lenta y vacía pero inexplicablemente tensa) consistente en madre trabajadora que va en ciclomotor a la cadena de montaje donde trabaja, se folla al primero que pilla y lo mete a casa a vivir con ella y su hija adorable, a comer todos juntos tostadas con mermelada sin periodo de reflexión.

Flirtea el director con lo social a modo de leves pinceladas más contextualizadoras que denunciantes. Muy acertado en el uso de la elipsis, prefiere poner el dedo en la llaga de la estupidez, inmadurez y falta de luces de algunos padres (a los que deberían quitarles el carnet de su biológico club) que en cualquier otro particular.

El feísmo obrero, la fantasía y el sexo como vía de escape también en la madurez, no son más que puntos de apoyo, patas de la mesa, de una película que tiene vocación de menor y que menor resulta, lo cual no quiere decir que no sea altamente recomendable por su falta de pretensión y su cierta chaladura saludable.

PD. Qué título tan anticomercial, madre.

Tráiler de 'Ricky'.

Valoración: 7/10

Estreno: 22 de enero de 2010 (vista en Berlín 2009)

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