2 dic. 2009

Si Sorkin fuera inglés

'In the loop' (Armando Iannucci, 2009)

Llega desapercibida pese a que las vallas publicitarias de los autobuses la jalean. El problema del que adolece es que su póster a lo Saul Bass, su título en inglés no traducido ('In the loop' vendría a ser algo así como 'En el lazo') y su carencia de rostros reconocibles al margen del secundario James 'Tony Soprano' Gandolfini (que nunca ha sido demasiado próspero en cine) no hacen presagiar la maravilla ácida y mordaz frente a la que nos encontramos. Una comedia superlativa que se caga en la política.

Porque al margen del intrincado panorama político-social que se nos plantea —confuso en ocasiones, pero confuso como la vida misma—, según el cual un Secretario de Estado británico para el Desarrollo Internacional extiende una declaración de guerra por no ajustarse al protocolo declarativo en televisión, vemos rasgos de muchos de los mejores sarcasmos escupidos por la BBC en los últimos tiempos. Hay espíritu deudor de la oficina original de Gervais, pero también frenesí de pasillos made in Aaron Sorkin (walk and talk en su máxima expresión), sobredosis de flema British, farruqueo de los abusones de la clase (Peter Capaldi y Gandolfini), e inevitables reminiscencias a '¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú', una película por la que de verdad no pasa el tiempo.

Con las referencias citadas, pueden suponer el vodevil, uno en el que cantidad de gente lista lidia —a escala de las altas esferas y proyección internacional— con cantidad de gente tonta puesta ahí a dedo, sin criterio, conformando una fauna de élite penosa, fiel y paralela extrapolación de cualquier otro estrato social en teoría menos cualificado.

Abanderando un espíritu ligero que hace que no nos echemos (del todo) las manos a la cabeza por la ineptitud de las clases dominantes, 'In the loop' viene a dar un bofetón despiadado e irreverente a toda esa clase política que juega con los destinos de las naciones posando en fotos de alta carga diplomática con la misma ligereza de quien se sienta en un fotomatón para renovar el carné de la biblioteca.

Los políticos, tontos a las tres en su opinión, en ocasiones no son más que esa capa de grasa que retiramos del paté cuando se ha enfriado más de la cuenta en la nevera. Nadie los echaría de menos si no estuvieran nunca.



Valoración: 8/10

Estreno: 4 de diciembre de 2009

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